IRUYA, Salta, Argentina, 29/04/19.- Luego de que cayera la llovizna, una calle de Iruya de noche luce brillante y refleja las luces. Poesía en imagen. Sensaciones que entran por los ojos. Iruya tiene un encanto especial por la noche, que invita a recorrerla.
El silencio llama la atención; poco movimiento, pocas personas transitan por las calles empedradas. Los comercios cierran temprano y los vecinos se retiran a sus casas. Algunas personas quedan en un bar o comedor, compartiendo momentos de amistad sin algarabías. Y por las calles reina la tranquilidad; no hay gritos, no hay sirenas, no hay bocinazos ni frenadas bruscas.

Una calle de Iruya de noche es como las demás. Agradable, tranquila y silenciosa. Las fachadas de las casas saludan con su silencioso orgullo al paseante. Las puertas descansan por las noches; saben que al día siguiente tendrán movimiento. El sonido de los pasos se escucha con un efecto envolvente que le da profundidad.
El caminar por las calles de Iruya por las noches debe hacerse prestando atención. Las piedras desiguales que cubren el suelo y las pendientes obligan a hacerlo, en especial a quien no está acostumbrado. Y mucho más si están mojadas por una llovizna.
(Ph: @martin.der.fotografia). — en NOTIRUYA – El Periódico de Iruy.
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qué lindo y en silencio!!!
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