Un paisaje maravilloso, cerca del cielo. La cresta de la montaña recibe la caricia de las blancas nubes, que pasan lenta y silenciosamente. Una pirca en primer plano muestra sus piedras acomodadas con habilidad. Más atras, hay parcelas sembradas y corrales ubicados caprichosamente.
Los cultivos verdes contrastan con el opaco marrón grisáceo del suelo. El paraje retratado en la fotografía es Abra de Araguyoc, uno de los muchos pueblos que integran el municipio iruyano.
El lugar hoy se encuentra deshabitado, ya que las familias que allí vivían han emigrado en busca de oportunidades laborales y mejores condiciones de vida. Para llegar allí es necesario caminar unas cinco horas desde el pueblo de Iruya.
(Ph: archivo Notiruya).
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