En los meses de verano, recorriendo los alrededores de Iruya, el caminante puede de pronto quedar sorprendido por la belleza de las flores amarillas del airampo (Opuntia sulphurea).
El airampo o ayrampu pertenece al género Opuntia, que tiene una cantidad de entre 150 y 220 especies. Algunas fuentes estiman la cantidad de especies en 300, mientras que otras reportan 93. Esto demuestra la complejidad de su clasificación.
Son plantas bajas, de hasta 30 cm de altura, con artejos más o menos discoideos, de 10 a 20 cm de diámetro. Estos artejos, de forma parecida a paletas, se unen entre sí formando el cuerpo del cactus. Permiten su fácil fragmentación, lo que facilita la dispersión. Cada artejo puede enraizar y formar una planta nueva.
Se trata de un cactus con muchas espinas finas como agujas. Si al pincharse entran profundo en la piel, pueden causar dolor agudo. La zona afectada puede además inflamarse e hincharse.
El airampo ya era reconocido por los incas, debido a sus propiedades beneficiosas para la salud.
Entre sus propiedades medicinales se pueden mencionar las siguientes: es bueno para controlar la fiebre interna. Regula la presión sanguínea, aliviando además los problemas que provoca la aparición de varicela, sarampión y escarlatina. Se utiliza para el lavado de ojos en casos de conjuntivitis, y para curar úlceras en la boca (aftas). En forma de refresco, el airampo sirve para combatir las úlceras de estómago.
Además, las semillas, de un color morado oscuro, pueden usarse como colorante.
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