Manuel Fuhr pudo conocer Iruya a los 84 años de edad. Era un sueño que tenía desde hace tiempo y que por fin pudo hacer realidad. En una amena y emotiva entrevista, este querible profesor de matemática, física y química comenta acerca de sus impresiones luego de conocer Iruya.
La entrevista fue realizada en Abra del Cóndor, a 4000 msnm, ya volviendo de tierra iruyana. El abra es un paraje desolado, límite entre las provincias de Salta y Jujuy. Al momento de la entrevista el lugar estaba completamente rodeado de nubes, con una temperatura apenas superior a los 0 °C.
Visiblemente emocionado, Manuel comenta: «Estupenda experiencia. A veces hay cosas en que las palabras no alcanzan para expresarlo. La gran satisfacción de haber llegado a Iruya, siempre me intrigaba saber qué era esto, realmente muy, muy satisfecho».
Habla con sorpresa de las empinadas subidas y bajadas que existen en el mismo pueblo, valorando a las personas que allí viven, por el esfuerzo diario de caminar por esas calles estrechas.
La charla continúa casi tres horas después en un lugar cubierto y más acogedor: en Tilcara, a 2465 mnsm. Manuel expresa allí su grato recuerdo de haber sido docente durante cinco años en la escuela Rudolf Steiner (Paula Albarracín de Sarmiento), en Florida, Buenos Aires, desde 1973 a 1977.
Cuenta además acerca de otras experiencias vividas en Iruya. Es que, claro, ¡no todos logran caminar por sus callecitas a los 84 años de vida!
(*) Pablo Harvey, entrevistador y autor del artículo, tuvo el gran gusto de ser alumno de matemática de Manuel Fuhr en los años 1976 y 1977.
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