Los higos de Iruya, como estos que se ven en la cesta, tienen un sabor delicioso. Crecen en la zona de Las Higueras, que queda a unas tres horas desde el pueblo de Iruya, caminando río abajo. Allí son cosechados a mano y cargados en cestas, que luego son transportadas a lomo de burro hasta el pueblo.
La producción no es muy grande por estos días. Cuentan los lugareños que antes, hace años, se cosechaban muchos más higos que en la actualidad. Con el tiempo, y debido a que muchas personas fueron emigrando hacia lugares o ciudades más pobladas, la producción fue decreciendo. Los jóvenes se van, en busca de más posibilidades de trabajo o más opciones de estudio.
Hoy en día, algunas veces es posible ver a alguien ofreciendo higos en las calles del pueblo, en lugares donde pasa más gente, como frente a la Plaza La Tablada o también frente a la parroquia. Si tenés ocasión de probarlos, ¡no lo dudes! Serás gratamente sorprendido por el sabor de estos higos de Iruya, que no reciben químicos en ninguna de las fases, desde su nacimiento hasta su cosecha.
Frutos que crecen a los rayos del sol de estas latitudes.
(Ph: Pablo Harvey).
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Seguro los más ricos dd Todo el mundo. Riquísimos y lo digo yo que soy de los valles calchaquies
Hola, Sergio. Verdaderamente son riquísimos. Higos que maduran a 2500 msnm, y alejados de la contaminación por fertilizantes químicos y pesticidas.
Vale la pena probarlos!!!
Gracias por comentar,
Pablo Harvey – editor