El diario La Voz, de Córdoba, publicó un artículo acerca de este hermoso pueblo en las montañas salteñas, con el título «Iruya, para vivir de otra manera».

El artículo, publicado el 29/04/13, comienza refiriéndose a Iruya como «el pequeño pueblo que conserva la magia de lo que se quedó en el tiempo«. Al comienzo, el autor, Pablo Bertorello, hace referencia al camino de acceso. Dice que produce muchas ansias de llegar, luego de transitar el «agotador preludio ripioso«.


Algunos llamativos errores en «Iruya, para vivir de otra manera»
A continuación, menciona que el ripio parece interminable: «más de dos horas de serpenteante camino, con cornisas y barrancos de varios centenares de metros«, lo que resulta extremadamente exagerado. ¡No hay barrancos de varios centenares de metros en ningúna parte del camino!


Ya en el Iruya, comenta poéticamente que hay que trepar las calles de piedra, «transitar ese singular lugar del Altiplano, enclavado entre altos cerros contra la quebrada del río homónimo que, en quechua, significa «confluencia de ríos«. A continuación, habla acerca de la iglesia y la gente que concurre a misa.



Para hacer honor a la verdad, el pueblo de Iruya no está en el atiplano, sino en un faldeo de sierras. Es fácil darse cuenta de ello: para cualquier visitante es notorio que en el pueblo no hay lugares planos. Por otro lado, el pueblo está junto a dos ríos: el Colanzuli, por uno de sus lados, y el Milmahuasi, en otro. Recién allí, desde Iruya hacia abajo, el río toma el nombre de Iruya. Es decir, después de que se juntan los ríos Colanzuli y Milmahuasi. Y la palabra Iruya significa en quechua «región o lugar de paja, o pastos duros». Estas aclaraciones son necesarias, ya que los datos son inexactos y confunden a los lectores.
No queda claro en el texto, si cuando expresa que fue «fundada en 1753», lo dice por la parroquia o por Iruya. Cabe aclarar que frente a la parroquia hay, en una pequeña plazoleta, un monolito. En el mismo, se lee que el pueblo de Iruya fue fundado en ese año: 1753.
Después, hay una buena descripción del pueblo. Luego, una reflexión acerca del crecimiento de Iruya, hecha a partir de una vista desde el Mirador.
En otra parte del texto, dice:


El autor afirma que «en la altura, el calor es seco y el viento no falla», pasando por alto que en Iruya hay muchos días al año en los que no corre viento. Tal vez incurre en la confusión porque piensa que es igual que en la Quebrada de Humahuaca, donde sí hay viento casi todas las tardes.
Dice además que hay que ir despacio, mirándolo todo, y que todo no es mucho, pero alcanza para vivir la vida de otra manera. Tal vez se le escapó consultar acerca de las fantásticas y variadas excursiones que hay para hacer en Iruya. Tal vez pasó por alto que con sólo caminar media hora, podía llegar a la palca (esa es la verdadera palabra que en quechua significa confluencia) y allí disfrutar de ver cómo se juntan el río Iruya con el río San Isidro.
Sea como sea, hay una respuesta a ese «todo no es mucho». Y son las palabras de Atahualpa Yupanqui:
Para el que mira sin ver,
la tierra es tierra nomás.
Nada le dice la pampa,
ni el arroyo, ni el sauzalPero la pampa es guitarra
que tiene un hondo cantar.
Hay que escucharla de adentro,
donde nace el manantial
Es decir, en Iruya hay muchísimo para mirar y admirar. Ríos, vertientes, el molle con su aroma fresco y mentolado, la calandria con su canto melodioso, el picaflor cometa con su gran cola iridiscente, el vuelo inolvidable del cóndor en su planeo, los burros mansos que se acercan, las montañas impresionantes y las quebradas profundas, por sólo mencionar algunas. Se suma a esto la incontable cantidad de actividades de quienes viven en Iruya. Cuidar y criar los animales (cabras, vacas, ovejas, caballos, mulas, burros), sembrar, cosechar, hacer pan en el horno, hacer adobes con tierra, y muchísimas más. Para conocer de verdad a Iruya, hay que conocerla por dentro. Y para ello, hay que dedicarle tiempo. Con estar unas horas, o un día, no alcanza.
El artículo finaliza con una sumamente breve enumeración de «lo que hay que saber», «cómo llegar» y «dónde dormir».
Artículo de Notiruya publicado en abril de 2013 y actualizado en octubre de 2024.
Descubre más desde Notiruya
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
