
Silvina
Di Caudo
Hoy les voy a contar acerca del Comedor Tina, un lugar especial. Valentina Lamas Bustamante es el nombre completo de una de las mejores anfitrionas de Iruya.
Su amor por su tierra y su pasión por la cocina son la combinación perfecta para que esto suceda. Tina nació en Iruya, al igual que sus padres, lleva una identidad marcada y la defiende con amor en cada cosa que hace.
En 1989 el comedor de Tina funcionaba en un almacén, frente al hospital, en la calle San Martín. Luego se mudó frente a la iglesia evangélica. En el año 2001 junto a Juan, su marido, se fueron un tiempo a San Salvador de Jujuy. Pero decidieron regresar a Iruya y volver a emprender el proyecto de tener un comedor regional.

Silvina
Di Caudo
Hoy les voy a contar acerca del Comedor Tina, un lugar especial. Valentina Lamas Bustamante es el nombre completo de una de las mejores anfitrionas de Iruya. Su amor por su tierra y su pasión por la cocina son la combinación perfecta para que esto suceda.
Tina nació en Iruya, al igual que sus padres, lleva una identidad marcada y la defiende con amor en cada cosa que hace. En 1989 el comedor de Tina funcionaba en un almacén, frente al hospital, en la calle San Martín.
Luego se mudó frente a la iglesia evangélica. En el año 2001 junto a Juan, su marido, se fueron un tiempo a San Salvador de Jujuy. Pero decidieron regresar a Iruya y volver a emprender el proyecto de tener un comedor regional.


Esta vez alquilaron una vieja casa en San Martín y Güemes, frente al destacamento de policía, donde en años de auge turístico fue el comedor más visitado por viajeros y turistas. En el año 2012 pudieron comprar la casa donde hoy funciona, en la entrada del pueblo, y si bien su ubicación no es céntrica, vale la pena llegar hasta allí para degustar la exquisita comida de esta mujer iruyana, orgullosa de su pueblo.

Comida casera y regional figuran entre los platos más solicitados. Empanadas, estofado de cordero, pastel de humita, guiso de lentejas con carne de cordero, tortilla de verdura, de quínua, de papines, milanesas de carne de llama, y las famosas bombas de papa con queso de cabra, son algunos de los atractivos que hacen que quien llega a este lugar especial quiera volver.
Todo pasa por su manos, desde las compras hasta la elaboración de cada plato y postres. Y como si esto fuera poco, Tina se acerca a cada mesa a traer los pedidos y a preguntar si gusta la comida y disfrutar de la charla.
Su marido Juan es su fiel compañero de vida en Iruya y sus hijos (cuatro viven en Buenos Aires y uno en Jujuy) regresan seguido a visitarla extrañando estos platos irreemplazables.
Desde sus inicios, Tina atesora unos libros enormes donde muchas personas que probaron su comida le fueron dejando cálidos mensajes y agradecimientos durante años. Al contar esto, la iruyana sonríe y disfruta esta pasión por la cocina, que es su fuente de trabajo y la manera que encontró de compartirla desde su lugar en el mundo.
