Una de las imágenes de la vida en Iruya, que en ciertas ocasiones puede verse al recorrer las calles del pueblo. Una señora ataviada con su sombrero y pollera típica compra papas andinas cultivadas en la zona. El vendedor, hagachado sobre su camioneta, recoge papas que reposan en una bolsa en el piso del vehículo. La balanza, con más tubérculos en su plato, cuelga del armazón que cubre la caja, convertida en pequeña tienda sobre ruedas.
Junto a las papas, como parte de lo que se oferta, hay una bolsa con habas, otro de los productos agrícolas que se cultivan en la zona. Tanto papas andinas como habas son muy valoradas por los habitantes del suelo iruyano. Alimentos naturales y sabrosos, cultivados sin fertilizantes químicos ni pesticidas por personas que aprendieron a cultivar observando a sus padres. Se trata de siembra y cultivo manual, sin la utilización de maquinaria. Este conocimiento se trasladó de generación en generación hasta la actualidad, en la que se sigue practicando.
Imágenes de la vida cotidiana en Iruya como ésta, se vuelven a observar cada vez que llega alguien al pueblo a ofrecer a la venta el producto de su trabajo agrícola. Los vecinos concurren a comprar al lugar en donde se estaciona la improvisada tienda ambulante. En este caso, la presencia de habas indica que es en época de verano.
(Ph: María Gabriela Vera).
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