Imagen tomada por Luis Bravo, cuando se encienden las luces en Iruya.

Cuando se encienden las luces en Iruya, aparece la magia

La fotografía está tomada poco después del momento en el que se encienden las luces en Iruya. La visión se torna particularmente especial, se tiene la sensación de estar adentrándose en un mundo mágico. Las luces del alumbrado público son luciérnagas que saludan con su brillante luz amarillenta. El pueblo, de pronto, sin aviso previo, parece haberse convertido en una aldea en la que viven las hadas y los duendes, en donde se producen hechos asombrosos.

A la derecha, se observa una parte de uno de los barrios del pueblo: el Barrio Centro. Un poco hacia la izquierda de esas casas ubicadas en la parte inferior de la imagen, el Río Colanzuli cruza la escena descendiendo forma diagonal, desde arriba a la derecha hacia la parte inferior izquierda.

Más allá del río se ve la cancha, ya en el Barrio La Banda, y las viviendas construidas en la ladera empinada parecen un puñado de piedras desparramado al caer por la quebrada.

Viajero, o lector: si observas con atención, tal vez junto a alguna de las luces veas revolotear un hada. O, tal vez, escondido en una sombra, llegues a divisar a un duende juguetón. Es que, cuando se encienden las luces en Iruya, todo es posible.

(Ph: Luis Bravo).


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