A veces sucede que el invierno es bien frío; es el tiempo en que pueden observarse maravillas en Iruya provocadas por las bajas temperaturas. En algunas madrugadas de luna nueva, es posible que caiga una helada. Entonces, después de la hora en que la noche deja paso al nuevo día, puede observarse un espectáculo inolvidable, algo exquisito.

Como muestra la imagen, ramitas secas aparecen cubiertas de hielo formando un siku. Una sinfonía de heladas armonías brilla a los rayos del sol de la mañana. Es un verdadero regalo de la madre Naturaleza, una caricia para los sentidos. Belleza en estado puro llega en fantásticas formas al alma del observador sensible. Estructuras armónicas que agasajan la vista.
Con el cielo azul impecable y las montañas de fondo, con las pequeñas hojas verdes que parecen saludar al hielo creador, termina de conformarse el cuadro de singular hermosura.
Una escultura helada, que junto al paisaje conforma una obra que supera a la más creativa de las imaginaciones. La obra plasmada por un artífice de una capacidad inconmensurable.
Algo que sin duda vale la pena observar aunque más no sea una vez en la vida. Maravillas de Iruya en invierno, todo un premio para quien sale a enfrentar el frío mañanero.
(Ph: Oliver).
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