Una vista que corta el aliento, al observar este lugar pleno de magia, después de la lluvia. ¿Lo conocés? Los cerros imponentes lucen sus brillantes, nítidos colores, realzados por el agua recién caída. ¿Cuántos podés encontrar? Rosas, grises, rojizos. Y los distintos verdes; algunos que casi parecen fluorescentes.

Las nubes algodonosas coquetean pícaramente con la parte superior de las montañas, en un alegre juego de la naturaleza. Las laderas, empinadas; al observarlas en conjunto dan la impresión de estar constituidas por diferentes bloques ensamblados, cada uno de un color distinto. Pero la combinación es perfecta.
Del centro de la imagen hacia la izquierda, se distingue un sendero que asciende por la cuesta grisácea. En la esquina inferior izquierda hay una planta de largas hojas que terminan en punta.
Las casitas lavadas relucen. Entre ellas, destaca un hotel con sus paredes pintadas de rosado y sus techos a dos aguas. Delante del mismo, unos vehículos estacionados.
Más atrás, emerge una parte del cementerio. Un poquito más abajo, hay otro sector plano, una especie de playón.
Ya en un primer plano, un edificio rectangular con su patio interior. TieneUna parte techada, sostenida por postes. Es un colegio secundario. Enfrente, otro edificio pintado de blanco, con varias ventanas frontales. Se trata de un albergue estudiantil. También se observan dos construcciones con techo a dos aguas, de color rojo. Son un jardín maternal y un centro de estudios.
Hay también una casita en construcción. Otra, con techo de chapa, tiene piedras encima, en prevención por los vientos fuertes que pueden darse en la zona.
En suma, un lugar pleno de magia. Si no lo conocés, ¡sería una fantástica idea el hacerlo!
(Foto: Mateo Candia).
Artículo publicado en diciembre de 2015 y actualizado el 13/02/25.
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