Una fotografía que muestra la parte céntrica de Iruya. La iglesia sobresale con su torre amarilla y su cúpula celeste, por sobre las casas construidas en la empinada ladera. La vegetación, compuesta por pequeños árboles y arbustos de color verde brillante, cubre los espacios entre las diferentes viviendas.
A la derecha de la imagen, los altos y empinados cerros que rodean al pueblo le confieren al paisaje un aspecto formidable. Por sobre las montañas, el cielo luce celeste, con algunas nubes blancas que sobrevuelan el paisaje.
El pueblo de Iruya está ubicado en un valle inclinado, bordeado por dos ríos: el Colanzuli y el Milmahuasi. Las viviendas están construidas sobre la empinada ladera. El cielo se ve de un color celeste profundo. El aire puro de la montaña, sumado a un clima benigno, hacen que sea ideal para aquellas personas que padecen de afecciones respiratorias.
La iglesia está construida y ubicada de tal forma que sobresale. De esa manera, es visible desde casi todos los lugares en que un observador se instale a observar el pueblo.
Toda la zona es un lugar especial para los amantes de la fotografía. El paisaje es precioso, pleno de vistas que asombran. Caminar tanto por sus calles como por los alrededores, ofrece la posibilidad de captar inolvidables tomas.
La vista de la parte céntrica de Iruya dio la vuelta al mundo y ha sido captada por infinidad de personas.
(Ph: Patricia Ayala).

