Paisaje de Iruya, al pie de los altos cerros

Un paisaje de Iruya; el pueblo aparece a la derecha en la parte baja de la imagen, al fondo del valle. Lo rodean los cerros escarpados, altos y coloridos, que le otorgan un toque especial a la escena. Arbustos, pequeños árboles en primer plano, se ubican en la parte sombreada de la escena.

Unas nubes blancas llegan desde el sector izquierdo, presagiando frío. Y cuando se nubla en parte, es un espectáculo maravilloso poder ver los juegos de luces y sombras que se producen en silencio.

Con sol o con nubes, de día o de noche, el paisaje de Iruya atrapa con su mágica belleza. Algo para disfrutar con todos los sentidos: observar, escuchar, pensar, sentir. Y con sólo caminar unos pocos minutos desde el pueblo, se accede a lugares únicos. Por supuesto, también se puede ir más lejos; y a medida que se asciende, la vista panorámica invita a la contemplación y la meditación.

Iruya es Ideal para desconectarse de los ruidos y tomar contacto con la naturaleza, que pocas veces apreciamos en las ciudades. La pureza del aire, junto a su bajo porcentaje de humedad, hacen que el lugar sea apropiado para quienes padecen dificultades respiratorias. (Ph: Pablo Harvey).

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