Observando desde el borde del barranco, en Iruya

IRUYA, Salta, Argentina, 14/05/20.- El caminante hace un alto después de subir la cuesta por el sendero en partes angosto. Desde allí, respira hondo y observa el magnífico paisaje que lo rodea. Sensaciones recorren su espíritu, su corazón late más rápido luego del esfuerzo. Y la recompensa es tal, que logra que aflore un sentimiento de gratitud.

Los senderos de Iruya a veces tienen dificultades para ser transitados. Pero siempre ofrecen al caminante vistas únicas, de inconmensurable belleza. (Ph: Roxana Sperge).

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