Este miércoles, 31 de diciembre, los iruyanos presenciaron una tarde de lluvia, volcán y granizo. Por momentos el agua caía torrencialmente. Y en otros también hubo granizo, provocando un ruido atronador en la gran cantidad de viviendas cuyo techo es de chapa.
La lluvia torrencial provocó que en las calles del pueblo, como sucede cada vez que hay tormenta, se formaran pequeños arroyos caudalosos. También bajó el volcán por el río Milmahuasi, con mucha agua color chocolate.
En el río Iruya, así como en otros arroyos, la crecida fue menor. Volcán es la palabra con la que los lugareños denominan a los aludes de barro. Estos fenómenos de la naturaleza pueden presentarse con mucho contenido de barro y piedras. En esos casos el resultado es una masa bastante densa que igualmente desciende velozmente, en oleadas, debido a la pendiente inclinada por la que circulan ríos y cauces menores de agua también. Pero a veces, el contenido de agua es mayor y el volcán se ve más líquido, con agua de color marrón debido al barro mezclado.
Las montañas cercanas que rodean al pueblo se tiñeron en parte de blanco debido al granizo caído. Esto colaboró a que hubiera hermosas vistas, observables desde lejos. Finalmente salió un arco iris que aportó su colorida belleza al paisaje en los cerros. La tarde de lluvia con volcán y granizo llegaba a su fin.
(Fotos: Pablo Harvey).

