El lunes 17 de julio, amaneció con una llamativa sorpresa: los cerros iruyanos cubiertos de blanco. Durante la mañana, los vecinos se vieron sorprendidos al ver que varios de los cerros que circundan al pueblo aparecían pintados de blanco, como si hubiera nevado. La sorpresa, una bella sorpresa, por cierto, no fue a causa de una nevada sino de una helada ocurrida por la madrugada.
Cuando sucede esto, la tempera baja; y así pasó. Hizo mucho frío, pero la recompensa fue un paisaje inolvidable.
Heladas como la del lunes no son demasiado frecuentes, pero sí suceden cada invierno en la zona. Con el avance del día, a medida que el sol va ascendiendo y pasan las horas, el hielo se va derritiendo y las montañas vuelven a tener sus colores característicos. Durante los meses de invierno, predominan los marrones y los grises, con algunos verdes oscuros también.
El frío del invierno no se siente tan intensamente en el pueblo, dado que no suelen soplar vientos constantes que provoquen una sensación térmica más baja. Como sí sucede por dar un ejemplo, en la Quebrada de Humahuaca. Probablemente, el estar rodeado de cerros hace que el pueblo de Iruya tenga una protección, una especie de barrera que lo aísla de lo que sucede más arriba, en lo alto de las montañas.
Eso sí, para quienes ocasionalmente están de visita por el lugar, es un regalo poder ver los cerros iruyanos cubiertos de blanco.
(Ph: Verónica Casini).
Artículo publicado en julio de 2017 y actualizado el 18/03/25.

