Un bello paisaje de Iruya en tu ventana. El sólo observarlo produce una agradable sensación de paz ¿Ya lo disfrutaste?
Despertarte por la mañana de un día espléndido, después de un reparador descanso. Ver la claridad del día, los suaves rayos de luz que ingresan a la confortable habitación que cobijó tu sueño. Correr las cortinas, abrir la ventana y observar una vista maravillosa que regocija el alma. Aspirar bocanadas de ire puro de montaña, con la clara sensación de bienestar en tus pulmones agradecidos.
Y observar. Montañas de colores, altas y empinadas, directamente frente a tu ventana. Hacia abajo, los techos de algunas casas, ya que en el pueblo las construcciones están hechas siguiendo el desnivel, sobre el empinado fondo del valle. Algunos arbolitos, de un verde que parece brillante al contrastar con los colores más apagados del entorno. También pequeños arbustos. Sobre esta escasa vegetación compuesta de pequeños árboles y algunas especies de arbustos, se posan pájaros que están acostumbrados a las alturas. Ellos, seres bondadosos, alegran tu despertar con su canto armonioso.
Todo resulta impactante, todo lo que podés percibir es verdaderamente inolvidable.
Así es Iruya…
¿Qué mejor manera de comenzar el día, que con un maravilloso paisaje de Iruya en tu ventana?

