Construidas como se hacía antes, las casas de piedras de Iruya parecen desafiar el tiempo. La primera foto, tomada por Pablo Harvey, muestra una vivienda ubicada en San Juan, una de las localidades iruyanas.
El material básico que se utiliza son piedras de la zona y el techo está hecho de tierra. Materia prima noble y natural, cuyo único costo es el trabajo que demanda su búsqueda y su acarreo. Estas construcciones son sólidas y brindan a sus habitantes las importantes ventajas de la durabilidad y la resistencia. Además, protegen de las temperaturas tanto en invierno como en verano. Se integran al entorno natural a la perfección.
Ya van quedando pocas en estos tiempos modernos. El cemento reemplaza a la piedra, las chapas reemplazan al barro. En la primera foto se observa como la prolongación de la casa tiene techo de chapas, un elemento moderno. A la derecha hay un horno de barro, que aporta no sólo su utilidad a la hora de cocinar, sino también belleza al conjunto.
La segunda foto (Ph: Noroeste Argentino), muestra una vivienda ubicada en la Palca, a unos dos km de Iruya.
Los abuelos (así se denomina en la zona a los ancestros) construían las casas con piedras del lugar, que juntaban con mucho trabajo. De la misma manera, las pircas, esos muros bajos, eran construidas con las piedras juntadas en las cercanías.
Las sencillas casas de piedras de Iruya, estoicas, sin prestar atención a los cambios de la sociedad de consumo actual, continúan firmes en tiempos presentes, como muestra de que es posible vivir sin comprar desenfrenadamente.

