La calle San Martín en Iruya, fotografiada mirando hacia abajo. Con su empedrado, la pendiente notable y las montañas altas al fondo.
Desde hace un tiempo, también están presentes los diferentes estilos de construcción en las viviendas: algunas hechas con ladrillo a la vista, otras de adobes, otras de cemento o hechas con bloques. Varias de ellas ya tienen dos pisos o plantas.
En los techos abunda la chapa, lo cual si bien es económico desmerece el aspecto visual. Esto puede verse especialmente en las imágenes de Iruya captadas desde el Mirador La Cruz o alguno de los cerros cercanos.
Además, los techos de chapa conllevan el problema del peligro por los fuertes vientos que se dan en ciertas épocas del año.
Justamente a causa de los vientos, se ponen piedras sobre las chapas para evitar que se vuelen y causen accidentes. A pesar de ello, cuando sopla fuerte el viento en las tormentas, puede escucharse el estruendo que hace alguna chapa voladora.
Descender caminando por la calle San Martín en Iruya requiere hacerlo con cuidado, dada la pronunciada pendiente y el suelo irregular. El paisaje, la tranquilidad y el silencio, en especial por las tardes a la hora de la siesta, son una gran recompensa para el caminante.
(Ph: Verónica Casini).

