Escribir me rescata


Inés Brandán Valy.
Por Inés Brandán
Valy

Llegué a este mundo antes de tiempo, apurada, incumpliendo los plazos de los nueve meses. Mi madre me tuvo durante una fría jornada de mayo salteño y el destino quiso que sobreviviera a pesar de que en aquellos tiempos, sin incubadora ni tecnología, fuera casi un milagro. Mi nacimiento fue el primer indicio de una historia que se cuenta al revés porque no empieza por el principio.

Cumplí con las etapas de la vida: estudié, me recibí de licenciada en Comunicaciones Sociales, me casé, tuve dos hijos y trabajé veintitrés años para una empresa de la que finalmente me fui porque sentía que me ahogaba. Dejé de lado el bienestar económico, la seguridad de un recibo de sueldo y me lancé al abismo sin paracaídas. ¿Por qué?

Porque escribir me rescata y porque sin darme cuenta mientras iba cumpliendo los pasos de una vida como tantas, alcanzando objetivos, subiendo escalones, yo llevaba en el inconsciente, como si fuera magia, recuerdos de otros, vidas de otros, lugares desconocidos y personajes que se asomaban por las ventanas de mi casa de la infancia. Escribo desde que tengo memoria: un acto natural, como respirar.


Inés Brandán Valy con grupo de escritoras.
Inés con amigas en Iruya; juntas integran el grupo literario «Literatas».

Un día, los papeles archivados en el fondo de un cajón cobraron vida, y llegó mi primer libro “El Juego”.  Y fue justamente eso, un juego de personajes imaginarios que tenían entidad propia, igual que mis amigos de la niñez.

Los procesos mentales que se producen en el acto de escribir se los dejo a los entendidos. Confieso que más de una vez, creí que precisaba ayuda, pero extrañamente era esa locura lo que me hacía feliz. Los libros salieron al rescate, héroes de capa roja que vinieron toda vez que los necesité. Jamás me dejaron sola y tejieron una red de contención inesperada, la que yo vi el día que me lancé al abismo. Cuando Alma llegó a mi vida.

Soy la persona detrás de “La Rebelión de Nuna”, mi novela. La narradora omnisciente de una historia que nació de repente y creció como una flor en primavera. Me impregné de perfumes y dejé que este libro trazara para mí un destino diferente e impensado, definiéndome finalmente (y ya sin retorno) en una contadora de cuentos y de historias. Alma llegó para quedarse y así recordarme quién soy y cuál es mi verdadero propósito en esta vida.

En ella, como un espejo, me miré por primera vez. En el tecleo de su historia hallé mi propio ritmo cardíaco y me salvé del paso del tiempo, del aburrimiento y de la crueldad de la rutina. Recordé a mi padre todos los días durante el tiempo que escribí la novela, él estuvo conmigo, y me contó las historias de los habitantes de Iruya, como lo hacía cuando era médico del hospital del pueblo.

Desandé los caminos zigzagueantes de los cerros, y encarnada en Nuna me sumé a su causa, a su búsqueda de libertad primigenia y necesaria. Fuimos las protagonistas de la revolución más hermosa de todas: esa que huele a jazmín y también a rosas.

La rebelión de Nuna; y un paisaje de Iruya: el río San Isidro.
En el Mirador "La Cruz", Iruya.
Inés junto a sus amigas, en las alturas de Iruya.

Desde entonces las ventoleras de mi espíritu viajan todo el tiempo al lugar mágico de los cerros y visitan la Iglesia, toman vino en la terraza de la hostería de Didier, mirando el poderoso vuelo de los cóndores, mojan los pies en el río camino a San Isidro y me encuentran suspirando ante el espectáculo del cielo infinito de estrellas.

Desde entonces el sonido del erke que nace del centro de la tierra en Iruya se hace eco en el hueco de mi pecho y en las historias de su gente, y recorro sus calles que ya son las mías, como si hubiera nacido ahí, como si hubiera sido yo la niña que visita todos los días la biblioteca del pueblo y se rescata en un libro y se rebela y se salva.


Inés junto a sus hijos Manuel y Natalia y su esposo Leonardo, cuando recibió el premio por La rebelión de Nuna
en la Casa de la Cultura, Salta.

Inés Brandán Valy es salteña; licenciada en Comunicaciones Sociales y escritora.
Por su libro «La rebelión de Nuna» recibió el Primer Premio en el Concurso Literario Provincial 2019, categoría Novela.
Publicó también el libro “El Juego” (cuentos de La Caldera), además de antologías literarias: «Antología Caótica III», «Alquimia Literaria», «Letras Capitulares», «Faros en la Niebla” y “Amor, desamor y pecado”.

4 comentarios sobre «Escribir me rescata»

  1. Hermosa historia de una vida que tiene un propósito noble y artístico. Felicitaciones Inés por la novela. La leí el año pasado y no dejo de recomendarla. Felicitaciones a este sitio por esta nota!

    1. muchísimas gracias, luciana!
      seguiremos con las notas culturales. y dentro de ello, las que pueda ir aportando inés.
      además, aquí encontrarás mucha información de esta tierra maravillosa que es iruya: fotografías, videos, consejos.

      si te suscribís, recibirás toda la información actualizada en tu correo.

      gracias!!!

      pablo harvey – editor

    1. hola, carol:
      en eso estamos. dependemos de los tiempos de inés, entre otras cosas. pero a eso apuntamos!

      gracias por escribir!

      saludo desde iruya,

      pablo harvey – editor

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